30 de may. (Sentido Común) -- Abrir el sector energético a los capitales privados, tanto nacionales como extranjeros, siempre fue visto como misión imposible.

     El estatus de héroe nacional del que goza --incluso hoy día-- el expresidente Lázaro Cárdenas por haber arrebatado la industria petrolera mexicana de las manos extranjeras hace casi 80 años, junto con la educación nacionalista que por décadas impartió el Estado mexicano, habían creado un halo casi místico alrededor de las actividades petroleras que las hacían casi intocables.

     Hoy, sin embargo, gracias a los acuerdos que logró el presidente Enrique Peña Nieto al inicio de su administración con partidos políticos de oposición, los capitales privados, tanto nacionales como extranjeros, están de regreso en el sector petrolero mexicano, participando en una gran variedad de actividades, desde la exploración y extracción de crudo hasta la venta de combustibles en estaciones de servicio.

     Sin embargo, muchos creen que la apertura del sector petrolero nacional se hizo entre cúpulas políticas y a espaldas de los mexicanos --en lo oscurito-- y que por ello carece de respaldo popular.

     Si bien esta interpretación puede tener algo de verdad, hay sectores en los que la apertura está ganando rápidamente adeptos, al menos entre ciertos grupos.

     Tal es el caso del negocio de la venta de combustibles.

     Una estación de servicio ubicada en el municipio de Naucalpan, en el Estado de México, y que es propiedad de la compañía transnacional, BP, está generando un verdadero revuelo al atraer, día con día y desde su apertura hace un par de meses, a miles de conductores, quienes a pesar de las largas filas que enfrentan prefieren cargar ahí sus tanques que en otras gasolineras cercanas.

     La razón: la estación de BP inspira más confianza que las estaciones de servicio operadas bajo la marca de la empresa petrolera estatal, Petróleos Mexicanos.

     Me dan “más confianza”, dijo Ana Laura, una clienta de BP, mientras esperaba pacientemente a cargar gasolina en una de las ocho bombas del establecimiento que puede atender a 16 vehículos a la vez. “Nunca es seguro, pero pues creo se necesitaba un cambio”.

     La confianza y la necesidad de cambio de la que habló Ana Laura se refieren a las dudas que hoy muchos conductores tienen sobre la cantidad y la calidad del servicio que ofrecen las gasolineras marca Pemex.

     Desde hace ya varios años que miles de propietarios de autos se han quejado de que esas gasolineras no despachan las cantidades que sus bombas dicen estar sirviendo.

     Eso, junto con los múltiples escándalos de corrupción y de accidentes que han agobiado a la petrolera estatal, están provocando que muchos vean hoy que la reforma energética no es tan mala como sugieren quienes se oponen a la apertura del sector a los capitales privados.

     La nueva lealtad que están encontrando los cambios legales al sector petrolero nacional es quizás así crucial para su futuro.

     La animadversión de algunos políticos a los cambios aprobados por el Congreso en 2013 y 2014 hace pensar a los defensores que la reforma energética podría estar a merced de una reversión legal si llegase a ganar la presidencia el próximo año un político contrario a la apertura de la industria energética mexicana.

      Si bien el regreso al pasado se antoja difícil, ya que implicaría de nuevo cambios constitucionales, que son difíciles de aprobar en un Congreso dividido como el mexicano, el hecho que ciertas partes de la reforma energética estén ganando adeptos hace menos viable que alguien busque revertir en el futuro lo logrado hasta ahora.

     El fenómeno de la gasolinera de BP en Naucalpan permite suponer que la oposición a la reforma energética está comenzando a desvanecerse y a convertirse en algo que sus defensores podrían aprovechar en caso de que alguien quisiese revertir lo logrado hasta ahora.

     Desde su llegada al mercado mexicano, la gasolinera de BP, de origen británico, ha reconocido en diversos medios que la gasolina que vende es la misma que la que despachan otras gasolineras de la marca Pemex, aunque esa estación de servicio sí ofrece productos adicionales que brindan, desde su perspectiva y la de algunos de sus clientes, un mejor rendimiento.

     “Sí me rinde más”, dijo Juan Manuel, un usuario de la gasolinera de BP, quien prefirió no dar su apellido, en otra entrevista mientras esperaba su turno para comprar gasolina.

     Para Juan Manuel, la gasolinera de BP le permite utilizar su coche por un día más sin tener que cargar de nuevo combustible como hacía anteriormente cuando cargaba en una gasolinera marca Pemex.

     La nueva estación de BP era incluso antes operada bajo la marca de la empresa petrolera estatal, pero desde que cambió su imagen y marca, las filas, que llegan a ser de hasta 50 vehículos, han aumentado y no bajan de al menos 20 automóviles a cualquier hora del día.

     Sentido Común buscó a BP para obtener sus comentarios sobre el éxito de su estación de servicio, pero la compañía no respondió a la solicitud.

     La fuente de mayor desconfianza en las estaciones de Pemex proviene quizás del hecho de que muchas gasolineras con esa marca han sido sancionadas por la Procuraduría Federal del Consumidor por vender litros incompletos, ya que tienen mal calibradas sus bombas. 

     En el primer trimestre del año, Profeco, como también se conoce a la entidad encargada de proteger a los consumidores de prácticas comerciales abusivas, sancionó a 796 gasolineras con casi 50 millones de pesos por diversas irregularidades.

     De ahí que muchos tengan desconfianza en las estaciones que operan con la marca Pemex y vean con buenos ojos la llegada de nuevos competidores, principalmente de marcas extranjeras.

     “No creo que todos ellos estén equivocados”, agregó Juan Manuel, al señalar al resto de las personas que también esperaban en fila su turno por cargar combustible.

     Además de las marcas internacionales, compañías mexicanas, como Hidrosina, Oxxo Gas, Grupo Lodemo o Grupo Eco, están también ya comenzando a operar en el país con sus respectivas marcas. Si estas otras compañías demuestran que ofrecen litros de a litro y dan un buen servicio, podrían comenzar a ganarse, cono BP, la confianza de los conductores y ver crecer sus ventas.

 

 



Fecha de publicación: 30/05/2017

Etiquetas: México gasolina reforma energética economía combustible