24 de jun. (Dow Jones) -- Cuando la Reserva Federal elevó las tasas en diciembre, se pensó que los efectos negativos serían mínimos. Había enviado el mensaje cifrado de que ese sería el único aumento durante un año y, después de todo, éste fue de sólo un cuarto de punto porcentual.

Sin embargo, desde entonces se han desacelerado tanto la economía de Estados Unidos, y aún más las economías mundiales. La razón no se debe a que un incremento de un cuarto de punto por sí mismo representa un endurecimiento severo de la política monetaria.

Más bien, la decisión puso fin a siete años de la expansión monetaria sin precedentes que había ayudado a alimentar una burbuja mundial en las materias primas. Burbuja que empezó a desinflarse en 2014 y ahora los efectos se hecho sentir en todo el mundo y de nuevo en Estados Unidos.

En la reunión de la Fed de la semana pasada, la cuestión prioritaria para sus funcionaros fue cómo lidiar con la desaceleración. Anteriormente, parecía que ellos habían decidido elevar las tasas de nuevo en los próximos meses, hasta que el débil reporte de las nóminas de mayo generó dudas sobre la salud de la economía de Estados Unidos

Pero no sólo es la trayectoria de la economía de ese país lo que debería guiar su decisión. Mientras que la Reserva Federal es el banco central de Estados Unidos, el papel central del dólar en el sistema financiero internacional significa que la Fed también es prácticamente el banco central del mundo y éste último bien pudiera no estar listo para otro aumento en las tasas.

        En teoría, la influencia de la Reserva Federal en la economía mundial debe estar retrocediendo, no aumentand0. La participación de Estados Unidos en la producción mundial se ha reducido, al igual que el número de países que han fijado la paridad de sus monedas con el dólar, China es una excepción notable. Los gobiernos de los mercados emergentes ahora piden más préstamos denominados en su propia moneda que en dólares.

Sin embargo, el dólar es ahora más influyente que nunca. Representa 87% de las transacciones de divisas, 60% de las reservas mundiales y 62% de las deudas transfronterizas, dijo Ruchir Sharma, jefe de estrategia global de Morgan Stanley Investment Management.

Se supone que los precios del petróleo deben responder a la ley de la oferta y la demanda, pero hoy en día también responden al dólar, agregó, porque el comercio del petróleo supera con creces el consumo real y el comercio se realiza en dólares.

Del mismo modo, Bank on International Settlements (BIS) ha encontrado que la fortaleza del dólar es un termómetro clave sobre la facilidad de otorgar préstamos en dólares en el exterior. Cuando el dólar está debilitado, los préstamos en dólares son abundantes, pero cuando se sube, la oferta se contrae.

"El sistema bancario global funciona en dólares", dijo Hyun Song Shin, jefe de investigación de BIS, hace un par de semanas.

La Fed respondió al colapso de la burbuja inmobiliaria en 2008 reduciendo las tasas de interés a cerca de cero y empezando a comprar bonos. Estas medidas tuvieron el efecto deseado en Estados Unidos, reduciendo el desempleo y protegiendo contra el aumento de la deflación, pero sin querer también ayudó a crear una nueva burbuja en el extranjero.

Los precios de las materias primas habían estado subiendo fuertemente durante varios años por el aumento en la demanda de China, mismos que recibieron otro gran impulso en 2008 cuando el gobierno chino respondió a la crisis global con un estímulo masivo propulsado por el crédito.

Los inversionistas que buscaban mejores rendimientos que los escuálidos rendimientos otorgados por los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los depósitos bancarios vieron una oportunidad. Entre 2011 y 2014, ellos prestaron mil 200 millones de dólares a los productores de materias primas, una cuarta parte de eso fue para las compañías productoras de petróleo y gas de Estados Unidos.

Ese dinero financió una vasta expansión de la capacidad productiva. En 2014, las empresas generadoras de energía, materias primas y otros materiales, además de las  industrias relacionadas y compañías de servicios públicos representaron 60% del gasto de capital en todo el mundo (excluyendo las finanzas y bienes raíces), de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un grupo de investigación respaldado gubernamentalmente.

Todo eso comenzó a retroceder, por primera vez en 2013 cuando la Fed disminuyó su compra de bonos y luego en 2014, cuando mandó señales de que elevaría las tasas el próximo año.

Mientras tanto, China se desaceleró y Arabia Saudita intensificó su producción de petróleo. Los precios de las materias primas se desplomaron, y tanto las petroleras de esquisto de Estados Unidos y las empresas de los mercados emergentes de repente encontraron que era mucho más difícil obtener dinero prestado.

Las inversiones relacionadas con los productos básicos se desplomaron 16% a nivel global el año pasado, de acuerdo con OCDE.

Esas ondas de choque ayudaron a que se desplomara el petróleo, las monedas de los mercados emergentes y las acciones de Estados Unidos a principios de este año. Desde entonces se han estabilizado, en parte debido a que la Reserva Federal ha renunciado a realizar nuevos aumentos en las tasas.

Se ha evitado una crisis financiera real, similar a lo que se extendió por el este y el sureste de Asia en 1997, en gran parte porque los países han mantenido sus monedas flotantes en lugar de mantener su paridad con el dólar que debe defenderse con sus escasas reservas.

Otro aumento en las tasas de la Fed no tendría el mismo efecto que el primero. Pero podría hacer que aumentara más la cotización dólar, ejerciendo una presión a la baja en precios de los productos básicos ya que esto provoca que los bienes sean más caros para los demás países. Esto también provocaría de nuevo la fuga de capitales de China y otros mercados emergentes. La Fed está "atascada en este terrible bucle de retroalimentación ", dijo Sharma.

Incluso si los mercados financieros se mantienen estables, la reversión del auge de la inversión en las materias primas ha "vuelto a ser. . . y seguirá siendo un gran viento en contra del crecimiento de la economía mundial en el futuro", dijo OCDE.

A los precios actuales, la mayoría de las compañías de energía y de materias primas mundiales no son lo suficientemente rentables como para justificar sus costos de endeudamiento. Exportadores de materias primas como Rusia, Brasil, Nigeria, Canadá y Arabia Saudita se están viendo afectados, por la menor inversión empresarial y en algunos casos por gobiernos inmersos en la austeridad y que están privados de los ingresos producto de la venta de sus recursos.

Estados Unidos no es inmune a la tendencia descendente en los precios de las materias primas. Los bajos precios del petróleo ya han hecho retroceder la producción del crudo de esquisto, y la inversión empresarial y el crecimiento más débiles en el extranjero ha reducido las exportaciones y el empleo en las fábricas del país, que ha caído en tres de los últimos cuatro meses.

El mundo pudo haber pasado la parte más intensa de su ajuste, pero eso no significa que éste haya terminado. Puede tomar años para que la burbuja se desinfle, y mientras tanto, la Fed debe tener cuidado de no empeorar más de lo que debe la problemática.

Traducido por Michelle del Campo  

Editado por Luis Felipe Cedillo

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Fecha de publicación: 24/06/2016

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